viernes, 11 de julio de 2008

Pasado

-¿Qué quieres tomar?
-¿Me estás diciendo que no te acuerdas?
-Perdona, ¿era con leche y sin azúcar, verdad?
-Estaba de broma, Rubén. Un botellín.
-¿Recuerdas las palomas?- terció él, tratando de esconder sus nervios.
-¿Estás con alguien ahora?
-No lo sé- los ojos de Rubén se perdieron dando saltos de alero en alero del edificio que abrazaba la plaza, como si estuvieran buscando la contestación en los balcones- Es una respuesta difícil.
-Es cierto que se nota el frío. Quiero decir, cuando llegas aquí, la temperatura es distinta, como si se metiera debajo de tu jersey y te estrujara fuerte.
-¿Vas a volver a estudiar?
-Quizás. No lo sé. Pedro me ha ofrecido trabajar con él en el puesto de la plaza.
-Vaya, Pedro.
-¿Qué pasa Rubén?
-Nada, pensaba en cómo hacen los niños para evitar siempre al hombre del saco.

Una ráfaga de viento barrió las hojas que tapizaban la plaza, al pie del banco en el que estaban sentados; ella, a horcajadas sobre el tablón; él, con la vista al frente.

-¿Por qué has vuelto Ana?
-Porque tengo que poner tiritas.
-Todo ha cambiado mucho- al soltar la última sílaba, los ojos de Rubén barrieron el suelo al igual que el viento.
-¿Sigue abierta la tienda de doña Virtudes?
-Aquel día se pudrió el poto. Supongo que él tampoco se lo esperaba.
-Aún me guardas rencor…
-Cambiaron los buzones, ¿sabes? Ahora no rebosan los folletos de publicidad. Son mucho más profundos.
-Creo que Quique toca esta semana en el barrio. Te has vuelto más triste.
-Deberíamos irnos. Este frío es capaz de congelarlo todo. También los recuerdos.

6 comentarios:

Javier Martinez dijo...

Todos tenemos un Hombre del Saco a quien esquivar, y una táctica personal y personalizada para hacerlo.

Un saludo!

PATRICIA PAEZ dijo...

Hola a todos, pasando a saludar. Me gustan mucho sus escritos. Los invito a visitar mi blog. www.patriciapaezchiquiza.blogspot.com.
Saludos desde Colombia

Poetiza dijo...

Hola, lindo el texto, bello blog. Paso a saludar y leer. Cuidate.

Ahora Que Hice dijo...

Buen blog, de esos que tarde o temprano alguien tenía que inventar. Felicitaciones a todos sus autores.

Giorgia dijo...

aunque uno se haya marchado de un lugar, en algun espacio del alma queda siempre una pequeñita esperanza de volver y encontrar detenido en el tiempo, esos maravillosos momentos que ha vivido.
hoy estoy bastante melancolica, recordando algunos de esos momentos.
me gusta mucho como escriben.
saludos desde este rincon, G.

Capitana dijo...

Odio que la gente intente revivir en ti momentos que no quieres que vuelvan a suceder o a llegar a tu memoria, que te obliguen sólo por darte un capricho.