viernes, 27 de junio de 2008

Destino

¿Qué le quieres pedir a la vida?, le preguntó Ana, sentados los dos en aquel puente sobre la autopista, los pies colgando en el vacío. Él esperó a ver un coche rojo para contestar. Que pase muy rápido, respondió entonces. Así se quedaron durante un largo rato, viendo pasar aquellos caramelos de mil colores por debajo de ellos. Algún día dejarás de pensar así, no te habrás dado cuenta, pero entonces verás que todo es diferente. Las palabras de Ana se entremezclaron con el ruido del tráfico y sólo unos pequeños fragmentos llegaron a los oídos de él. Tampoco le importó mucho, no pensaba contestar a nada de lo que dijera. ¿No te das cuenta que llevaba toda la vida esperándote?, soltó, mirándola a los ojos, temblando. ¿Te haces una idea de la decepción? La última pregunta planeó sobre ellos y descendió lenta, como una pluma, al igual que la cabeza de él, que miró al río de peces metálicos para sentenciar: tú eras mi destino.

5 comentarios:

sean felices dijo...

¿toda la vida esperando una decepción?

Anónimo dijo...

Caramelos de colores, los coches que pasan abajo... Qué imagen más cojonuda.
JLP

Capitana dijo...

Muchas veces aquello que más queremos y anhelamos nos decepciona y no es capaz de apreciar aquello que con tanto cuidado le hemos dado.

Brenda dijo...

Nunca es tarde para nada , pero lo más valioso sería decir las cosas en su momento justo o cuando realmente salga ... dejar el orgullo de lado y no esperar que el tiempo solucione todo ...
Me gustó la idea de la pluma que cae! :)

Brenda dijo...

Nunca es tarde para nada , pero lo más valioso sería decir las cosas en su momento justo o cuando realmente salga ... dejar el orgullo de lado y no esperar que el tiempo solucione todo ...
Me gustó la idea de la pluma que cae! :)