miércoles, 16 de abril de 2008

Estética de la existencia

Con un brindis escogimos la palabra para atravesar el pasadizo del sueño que se dilata entre la vigilia y la muerte. Se buscaba impugnar lo conveniente y permitir que proliferase el no de manera indefinida, hacer con ello crecer la belleza convulsa, su flor carnívora. Me aproximo ahora a los agrapha dogmata de Platón. La escritura resultó ser sólo un estilo de vida.

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