martes, 1 de abril de 2008

cicatriz

estaba tan furioso y ni siquiera recuerdo el motivo recuerdo en cambio el cristal rompiéndose alrededor de mi mano el ruido del cristal haciéndose pedazos y cayendo al suelo el dedo abierto las gotas de sangre espesa y roja sobre el parquet su cara de espanto corrí a la habitación sujetándome la mano dejando un reguero de sangre a mi paso el corte era profundo en el dedo meñique tanto que se me veía el hueso llamé a Marta nervioso le conté lo del cristal de la puerta le conté que me embargó la ira y solo pude golpear la puerta sin pensar le conté que me estaba viendo un hueso por primera vez una falange que era verdad que había huesos ahí dentro vertebrando los cuerpos mamá estaba fuera del cuarto me hablaba me ofrecía ayuda pero yo tenía mi orgullo atravesado en la garganta le decía que se fuese que no quería saber nada Marta me dijo desde el otro lado del teléfono que cediese que me dejase llevar al médico finalmente salí mamá se puso el abrigo me abrazó me miró el dedo mamá ya solo se preocupaba por mi corte había olvidado todo lo demás la discusión el motivo de la discusión había limpiado mi sangre del suelo con un paño de cocina me llevó al ambulatorio a dos calles de casa era de madrugada estaba vacío era un día laborable reinaba el silencio allí un médico calvo gordo simpático adormilado me cosió sabiamente la herida tras atender a un gitano borracho que tenía hepatitis o al menos eso decía

aún se adivinan los puntos sobre mi dedo tres siglos después

aunque sanen las heridas queda siempre la cicatriz

4 comentarios:

Anónimo dijo...

oh yeah!

perfect!

Cucaracha homicida dijo...

Uhmm... este no me ha gustado tanto como los otros.
No por el ritmo, que creo que lo has llevado bastante bien y logra causar el efecto de cámara desenfocada que capta las imágenes temblando, lo que no me ha gustado tanto como en otros relatos ha sido la forma de acabar el final.

Solo es una pequeña y subjetiva opinión,

Un saludo desde Valencia,

Gari

txe dijo...

que parte del final no te gustó?

gari dijo...

quizás el hecho de que quedase todo en una especie de moraleja, esa frase suelta final

manías de lector, supongo

abrazos