lunes, 17 de marzo de 2008

Los trabajos y los días

Muy oportunamente dice David que el de escritor es oficio de zapadores. Y sin duda es necesario abandonar los nombres de esclavos que nos legasen como herencia envenenada, dinamitar el sentido terrible que sedimentó en nuestras bocas para que relumbre entusiasmada la jovialidad de los miserables, hacer oír nuestro lado más canalla, revocar el poder de academias y diccionarios.

No hay comentarios: