jueves, 20 de marzo de 2008

El amor y la destrucción

En el poema se funden la técnica de la geisha con la del luchador oriental, el arte marcial con el arte de la seducción. No se dirige a todos de la misma forma. Se trata de una cuestión de equilibrio, de permanecer como el bambú en la tormenta, sin ceder al vértigo, de en un solo gesto instaurar el vínculo y asestar el golpe, de permitir que se entrelacen de modo indistinguible el arte de la guerra con el arte de amar.

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