lunes, 24 de marzo de 2008

Destruye!

Siempre fantaseando con que me destruyas, me destroces, con que acabes conmigo para siempre y de una vez por todas; yo inmerso en una mediatarde suave de sol sobando una siesta amarilla como mil domingos fundidos y entonces unos fuertes golpes en la puerta, parece que la van a tirar abajo -Dios mío-; abro la puerta asustado, adormecido y legañoso y me encuentro con todos tus ejércitos, tipos de gesto severo que me empujan con violencia y entran en avalancha, dando gritos por el pasillo, avanzando con la espalda pegada a las paredes y las piernas flexionadas, apuntando con sus armas en todas direcciones; lo ponen todo patas arriba, vacían los cajones sobre el parquet, y mis discos, nuestras fotos, mis papeles tirados por el suelo, revisan todos mis libros incluso los que aún no he leído, cabrones, el interior de olla express y de los bricks de leche vacíos y me tiran en el suelo, me esposan las manos a la espalda y un oficial de mandíbulas de acero pone su bota grande, negra y manchada de barro reseco sobre mi cabeza y mi cabecita allí apresada, ridícula, mi cara de tonto entre la suela y el suelo pensando únicamente en ti y en que me destruyas, me destroces, que acabes conmigo de una vez por todas, por las mañanas, por las tardes y por las noches, domingos y festivos, que no me permitas hacer nada de lo que me gusta: arroja a la basura mis paquetes de tabaco barato, prohíbeme salir con mis amigos a tomar un vino tinto, apágame la tele después de la comida y enciérrame en tu cuarto dulce de persianas bajadas hasta que pierda la noción del tiempo y del espacio y todos los kilos que me sobran, yaciendo encadenado a la pata de tu cama, viéndote aparecer cada noche o lo que sea, con un traje de vinilo negro que te llega hasta el cuello, la cremallera plateada desde tu ombligo subiendo entre tus pechos y tu látigo de siete colas, ven a mi vera y abofetéame fuerte, hazme acupuntura con tus tacones de aguja, arráncame los labios a mordiscos, ábreme el pecho con las manos desnudas y las uñas pintadas de rojo, y escupe dentro que para eso está mi pecho, que sin ti mi corazón no es más que una pieza sangrienta en la vitrina del charcutero, atrezzo de peli gore, ven, tú, destrúyeme, destrózame, acaba conmigo para siempre y de una vez por todas, tú, sí, tú, tus ojos, tu pelo, tu olor, te quiero, mi amor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"hazme acupuntura con tus tacones de aguja, arráncame los labios a mordiscos, ábreme el pecho con las manos desnudas y las uñas pintadas de rojo, y escupe dentro que para eso está mi pecho, que sin ti mi corazón no es más que una pieza sangrienta en la vitrina del charcutero, atrezzo de peli gore, ven, tú, destrúyeme, destrózame, acaba conmigo para siempre y de una vez por todas, tú, sí, tú, tus ojos, tu pelo, tu olor, te quiero, mi amor."

le imprimes un ritmo que hace que parezca real, y me encanta la imagen de abrir el pecho y escupir dentro... ummmmmmmmmm! me ha encantado!! me gustaría que se me hubiese ocurrido a mí!! besos!!


lucía.

Cucaracha homicida dijo...

desde luego, frases como "hazme acupuntura con tus tacones de aguja" son excelentes,

me relamo todavía!