viernes, 28 de marzo de 2008

Decantación

Qué extraña alegría despierta instigar una presencia salvaje tras la maleza del instante perdido, acoger en el regazo de la memoria los frutos insostenibles. Pero adolecen los residuos de una esencial fragilidad que hace necesario cuidar de ellos, aplicar los paños. También tu historia es una historia de destrucción, también tú olvidas sin cesar a los vencidos.

1 comentario:

Ramón dijo...

Muy elegante. Muy sobrio. Bien contenido. Me ha gustado. Quizás el punto final algo pronto, pero eso es porque quería más. Está bien así.