martes, 19 de febrero de 2008


(Inspirado en un poeta, y amigo, de los que valen, y mucho.)

El dolor sigue creciendo,
ahora ya no hay marcha atrás,
como ruedan las agujas del reloj
de la pared de tu cuarto
que te machacan recordándote
la inutilidad del presente.
El dolor sigue creciendo,
sobre tu cama,
mientras observas la puerta
cerrada
en la que te apoyas
cuando lloras en silencio
contigo misma.
No hay poetas que te sostengan
y tú no puedes sostener a ningún poeta.
El dolor sigue creciendo en la oscuridad
de tu pecho,
y lo muerdes con los ojos morados
de lágrimas, lo muerdes con los pósters que
no decoran tu cuarto, con las vísceras enmarcadas,
con las entrañas sobre el espejo,
con las sábanas infectadas de algo que todavía
no consigues definir.
Tu muerte, tu silencio y tu cerradura,
sin llave, te esclavizan…
tolerar cada día tu rostro
es cada vez más insoportable:
tus labios absurdos,
tu mirada vacía, tus silencios opacos.
El dolor sigue creciendo y el espacio es
cada vez más reducido.




Foto de Luis Vence

3 comentarios:

ALOMA69 dijo...

Excelente propuesta.

Felicidades!

Viktor Gómez dijo...

El dolor sigue creciendo tiene un acierto evidente. Es un oleaje de sombra no, de luz que muestra el dolor, en el cuerpo, en la palabra, en lo no dicho.

Este poema conecta fácil. Todos hemos pasado en alguna ocasión por ese latido azada, por ese latido escavadora, por ese latido horadador.

Atormentada pasión de vivir, este poema nos deja en vilo. Y esa intranquilidad dice a favor del texto.

No sería igual con endecas. Ni mejor ni peor, sería otra propuesta, creo.


Tu Víktor

marxela dijo...

si hay cosas que nos hacen sufrir...
porqué ir indefectiblemente hacia ellas?
la vida está mucho más allá de la sensación de dolor. Aún se puede pedir más.
Mucho más