sábado, 2 de febrero de 2008


Con los ojos embotados retengo la escarcha,
la aprieto, ahogo sus cenizas en mis párpados
ahumándolas con rabia, con rencor,
me escapo, huyo de los labios que me nombran,
que me crean,
me encierro en el metálico suicidio
del aislamiento, convirtiéndome en líquido.
Agua. Eso soy, agua.
Agua hasta en las manos de mi hermano.
Agua. Que después de mojar,
desaparece





Foto by Irinova

1 comentario:

Viktor Gómez dijo...

"Química, en el fondo todo es química."

Margarita Salas
(Bioquímica)


LU:

Ese desaparecer del agua, que ya desde su arranque es transparencia, da un cierre tal al poema, que nos deja dentro, sumergidos, abisales e incómodos, en tu metálico laberinto, desacuerdo, sinrazón, furia de lucidez y desasosiego, sospecha de finitud y temblor de ausencia futurible.

Buen poema. A mi me parece después de releerlo aquí (ya lo ví en dolmen) dos veces, una excelente 'instantanea' desde los acantilados de tu encarcelada jauría de gritos al trasluz.

¿Qué produce tales quiebros, qué tormenta sacude las íntimas islas, qué fin del mundo desborda tu hoy?

Buen sábado,

Viktor