domingo, 11 de noviembre de 2007

Érase una vez una ciudad: SEXO, DROGAS Y SKA





Acordarse del camino tantas veces recorrido. Todo estaba oscuro. La carretera casi vacía. Pude oler el pasto mojado, pude oler la tierra con pisadas de vacas hambrientas. La luz de la tarde se había ido, sólo quedaba un fondo tétrico, en penumbras.
Sí, llegué a casa de mi mejor amiga, en un barrio muy lejano (por lo menos para mí). Durante varios años esa casa (la de mi amiga) fue mi hogar, sufrí, lloré, reí, vomité, soñé, comí, grité, me enamoré, etcétera. Los años han pasado y como recuerdo haberle dicho alguna vez a ella: Siento que el tiempo nos consume y tú y yo tenemos la misma edad.
No me sentí en casa otra vez, sin embargo, no me sentí fuera de lugar.
Bromas, nos hacemos las mismas bromas, nos reímos de las mismas tonterías, nos miramos con la misma complicidad.

Ella comentó algo sobre lo que había sufrido en la adolescencia, me ofendí un poco. Le hice la aclaración de que no fuera dramática, que en aquellos años se la había pasado bomba. Le refresqué la memoria y nos acordamos de las grandes borracheras, de los grandes desamores, de las risas y la locura se aquellos años: Sexo, drogas y rock & roll, o mejor dicho (en sus palabras): Sexo, drogas y ska. Sí, lamentablemente en nuestra adolescencia la escena musical que nos influyó fue el ska, pero ya hablaré de eso en otra ocasión.
Le dije que no envejeciera, que por supuesto no teníamos el mismo dramatismo de la adolescencia; ella aclaró que YO, por lo menos, sí sigo haciendo los mismos dramas, a lo cual le aclaré que sería eternamente una adolescente.

Tuve ganas de decirle “Siempre tendremos dieciséis”. Decírselo con una cerveza en la mano, con la mirada fija y después reírnos de la estupidez que acababa de decir.

¡Salud!

Fuente: érase una vez la ciudad
http://lirva-ad-urbe.blogspot.com/2007/09/sexo-drogas-y-ska.html


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