viernes, 30 de noviembre de 2007

.piel. _.hueso.

(Homenaje a Oliverio Girondo)

¡Qué inútil acceso de la anatomía!
Qué blasfemia encontrar a la piel
como una parte del cuerpo.
Qué inconsciencia saberla nuestra.

Cómo no entender que es parte del mundo.
O... por lo menos,
una frontera discutida,
un límite indeciso.

Qué sabiduría absurda la dermatología;
cuando debería ser el mundo,
las hojas de los árboles,
la infinita sabiduría de la lluvia
quienes se atrevieran a explicar
el suceso increíble de una piel de gallina.

Cómo creer que la piel es cuerpo,
o que tu amor es algo mío.

Cómo asegurar que el estremecimiento
es una reacción
y no la causa ineludible
de que hayas llegado de a poco a mi vida.

Qué suceso absurdo sentir los huesos
como una estructura firme
que sostiene al cuerpo,
si es justo allí en donde el alma
clava profundo
y limita las verdades.

Cómo creer que estoy apoyada
dentro de mí,
si soy yo misma
quien crea mi propio sostén.

Piel y hueso deberían dejar
de ser partes del cuerpo,
y devolvérselas al mundo
en un ritual de amores naturales.

3 comentarios:

valeriomoreaz dijo...

que grande es Girondo, aunque tu poema no se queda atrás!

Velocet dijo...

Pero... y esto? Es tan distinto!

Y, sencillamente, me encanta :D

Luciérnaga dijo...

Joder esto me encantó!

Pero no es mío! de quién es?

Parece que sea mío por lo del "rincón de la Luciérnaga". El sensible, inteligente y observador de Velocet ha reconocido que es "tan distinto" porque supongo que también habrá pensado que es mío...

¡Pero desgraciadamente no lo es!

Saludos a todos!